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Coste y decisión

Esmaltar la bañera o cambiarla por plato de ducha

Somos parte interesada, así que vamos a ser claros: hay casos en los que cambiar a ducha es la decisión correcta y nosotros lo decimos.

En Madrid es una conversación que se repite en casi todos los pisos de más de cuarenta años. La bañera está gastada, en el portal hay publicidad de cambio de bañera por ducha en 24 horas, y hay que decidir. Las dos opciones son legítimas, pero resuelven problemas distintos.

Cuándo compensa cambiar a plato de ducha

Cambiar tiene sentido cuando el problema no es el estado de la bañera, sino la bañera en sí:

  • Hay una persona mayor o con movilidad reducida y entrar y salir de la bañera se ha vuelto peligroso.
  • El baño es tan pequeño que la bañera se come el espacio y una ducha lo cambia todo.
  • La chapa está perforada por el óxido: ahí ya no hay esmaltado que valga.
  • Vas a reformar el baño entero de todas formas y el alicatado se va a picar igual.

Si estás en alguno de estos casos, adelante con el cambio. No intentaremos convencerte de lo contrario.

Cuándo compensa esmaltar

Esmaltar tiene sentido cuando la bañera está bien pero se ve mal: amarilleada, con desconchones, con el cerco del desagüe oxidado, rugosa al tacto. Es decir, la inmensa mayoría de las bañeras de acero y hierro fundido de un piso de los años sesenta o setenta que no ha tenido más mantenimiento que el uso.

Y compensa especialmente en tres situaciones muy madrileñas: fincas sin ascensor, donde sacar escombros y meter material es un problema serio; pisos de alquiler, donde hay que dejar el baño presentable entre inquilinos sin parar el piso una semana; y bañeras de hierro fundido, cuya retirada encarece la obra por el simple peso.

Las cuentas, en orden de magnitud

Cambiar la bañera por un plato de ducha en Madrid suele moverse entre los 1.200 y los 3.000 euros según el baño, e incluye plato, fontanería, picado y reposición del alicatado, mampara y retirada de escombros. A eso hay que sumarle entre dos y cinco días con el baño fuera de servicio y, si vives ahí, el polvo por toda la casa.

Esmaltar cuesta una fracción de eso, se hace en una sola visita de tres o cuatro horas y no genera escombros ni requiere tocar el alicatado. La bañera vuelve a usarse aproximadamente a las 24 horas. Puedes ver el desglose completo en nuestra página de precios.

Un detalle que se olvida: el cambio a ducha es una obra, con lo que implica en una comunidad de vecinos — horarios, ruido, uso del ascensor, a veces comunicación previa. El esmaltado no es obra: no se pica nada, no hay escombros y no hace falta pedir licencia.

La pregunta que lo resuelve

Antes de decidir, respóndete a esto: ¿quiero dejar de tener bañera, o solo quiero que mi bañera vuelva a estar bien?

Si la respuesta es la primera, cambia. Si es la segunda, esmaltar te da el mismo resultado visual por mucho menos dinero y sin levantar el baño. Si no lo tienes claro, mándanos fotos: te diremos honestamente en cuál de los dos casos estás, aunque la respuesta signifique que no nos contratas.

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